jueves, 12 de junio de 2014

El nombre no lo es todo, la persona sí (I)



Son incontables los/as artistas que han alcanzado la popularidad con un nombre artístico. Han demostrado que todos somos más complejos que nuestros propios nombres. Empezando por escritores como Mark Twain, el fabuloso autor de Las aventuras de Huckleberry Finn o Las aventuras de Tom Sawyer. Su nombre real no era ese, sino Samuel Clemens. Su pseudónimo se hizo popular e hicieron populares todas sus obras. Y no olvidemos a Stephen King, quien se hizo famoso asustándonos con novelas como El Resplandor, Cujo, It (Eso), Los Tommynockers, Carrie… Algunos de sus relatos los firmó bajo el pseudónimo de Richard Bachman, aunque fueron muy pocos.



Pero sobre todo, los que más han dado la talla son los actores. A continuacion mencionaré a algunos de los más populares. ¿Quién no recuerda a Bela Lugosi? El legendario Conde Drácula de Universal en los años 30. Su nombre verdadero era Béla Ferenc Dezső Blaskó. El apellido Lugosi lo tomó de su ciudad húngara en la que nació, Lugoj (Transilvania). Este actor, en sus últimos años de vida, llegó a creer que era realmente Dracula, solía salir a la calle vestido con frac y evitaba la luz del día, incluso pidió que le enterrasen vestido como su famoso personaje. Tuvimos a Christopher Lee, Frank Langella, Jack Palance, John Carradine, Gary Oldman y Gerard Butler como Drácula, pero si uno pasó a la historia, sin duda (además de Lee) ese fue Bela Lugosi. Actualmente ya casi nadie le recuerda, a no ser que sea fanático del cine clásico o porque viera sus películas con sus padres, lo cual es una lástima dado que el cine clásico era mejor en sus comienzos, tal vez sin efectos especiales ni digitales, pero tenía mérito.

Otro actor al que casi nadie ha olvidado es sin duda a Mr. T, famoso por su papel del enjoyado y temperamental sargento M.A. Bosco Barracus en la popular serie de los 80 El Equipo A. Su verdadero nombre es Lawrence Tureaud (de ahí la T). A parte de sus joyas, lo que más llamaba la atención de este actor afroamericano era su característico corte de pelo, una influencia de los guerreros de la tribu africana de los mandinga, a quien el actor vio en una edición de National Geographic en 1977. Las cadenas de oro las llevaba en honor a los esclavos africanos que llegaban antiguamente a Estados Unidos con cadenas de hierro en los tobillos, muñecas y cuello. En el 2005 dejó de utilizarlos por respeto a los afectados por el huracán Katrina. De pequeño él admite que era muy miedoso, en Brooklyn, su barrio natal, sus hermanos solían llevar navajas o tomaban drogas, seguramente por eso los niños son su debilidad. Tanto en la serie como en la vida real podía verse cómo apoyaba a la infancia, a los niños más desfavorecidos. Incluso llegó a protagonizar una serie de dibujos animados titulada Mr. T, en la que al inicio y al final se le veía a él en imagen real y el episodio era una historia que contaba a los niños que él entrenaba jugando al baloncesto o a algún otro deporte. Actualmente sufre una enfermedad y ha donado algunas de sus cadenas a la beneficencia. Muchos de los que de pequeños veíamos El Equipo A admirábamos más a este gigante de apariencia cascarrabias.

Como whovian no debo olvidarme de mencionar a un actor al que admiro mucho, bastante más bien. Me refiero nada más ni nada menos que a David Tennant, el Décimo Doctor de la cincuentenaria serie británica de ciencia ficción Doctor Who. Su verdadero nombre es David John MacDonald, adoptó el apellido “Tennant” porque ya había un David MacDonald. Podría decirse que siempre quiso ser actor, tal vez desde que veía Doctor Who de pequeño, su Doctor era Tom Baker y, como no había figuras de acción de Doctor Who entonces jugaba a ser el Doctor. ¿Cómo podría imaginar este hombre que terminaría convirtiéndose en el Doctor? Pero sobre todo ¿cómo imaginarse que terminaría siendo el yerno de un Doctor? Está casado con Georgia Moffet, la hija de Peter Davison (el 5º Doctor), y tiene una hija. David hizo un Doctor inolvidable, épico, divertido, pasional, humano… La Tormenta que viene, teniendo en cuenta cómo expresaba su furia. Fuimos muchos los que lloramos con su ida de la serie en el especial de Nochevieja El fin del tiempo 2ª parte con sus última palabras “I don't want to go” y los que celebramos su regreso en el especial del 50 aniversario El día del Doctor. De este Doctor se nos pegó su palabra más famosa y que algunos (incluido yo mismo) la convertimos en un hakuna matata personal: Allons-y! (incluso esperábamos conocer a alguien llamado Alonso).

Por ahora esto ha sido todo en lo que se refiere a nombres artísticos y a sus portadores, quienes convirtieron esos nombres en figuras culturales y populares dignas de admiración. En la próxima ocasión se hablará de Nicole Kidman y otras figuras. Hasta la próxima, amigos.

martes, 10 de junio de 2014

ESPERANZA: La maga de las estrellas y el profesor vagabundo

Este es mi otro trabajo. Es un cuento de ciencia ficción. Hace mucho tiempo decidí hacerle un regalo de cumpleaños a una buena amiga mía como agradecimiento por un favor que me hizo. Era la nieta de un mago, profesora de danza oriental y ademas estudiante de filología hispánica. Se llamaba Fanny y le gustaba la ciencia ficción, al menos eso creo recordar.  Siempre he sido (y seré) muy fan de Star Trek y Doctor Who porque exponen ideas optimistas y utópicas para un futuro mejor. Ambas series además de otras que vi en mi infancia me ayudaron con esta novela. Además tengo la certeza de que dentro de mucho tiempo viajaremos por el cosmos con la misma facilidad que nos movemos de un lado a otro con aviones, barcos y trenes. Mi madre me enseñó que el universo es algo realmente maravilloso y yo lo creo por todas las fotos de nebulosas que he visto:

Todo se sitúa en un futuro muy lejano en el que la Tierra ya no existe y la especie humana se ha expandido por todo el universo. Algunos empezaron desde cero, unos creen en la superstición, la magia y en distintas religiones, otros se dedican a la ciencia y a mejorar la expansión. La historia trata de Luna, una maga cuyo abuelo ha desaparecido y los magos de su tribu, quienes rehuyen de la tecnología al igual que harían los Amish, no pueden encontrarlo por ninguna parte. Entonces, cuando descubre que ha sido raptado por los Kannix (piratas espaciales descendientes de la tribu urbana conocida como "cani") conoce a un profesor chiflado que viste de un modo bastante británico y retro llamado Wells, éste es un vagabundo espacial que viaja en una nave invisible que él llama cariñosamente "Esperanza". Luna le pide que le ayude a encontrar a su abuelo y Wells, a regañadientes, las deja a ella y a Isolda, su perra, viajar en su fantástica nave. Durante el viaje conocen a otros que se les unen al viaje: el huérfano Coul, la asustadiza y torpe Lucy, el pathiano Can'Syt, la sirena Rocío y el joven Vic.

Es una mezcla de Star Wars, Doctor Who y el Mago de Oz. Cada personaje tiene que vencer a sus demonios internos. El nexo es la nave Esperanza, pero la heroina de la historia es Luna, quien les ayuda a cada uno a superar sus males. En el viaje les esperan toda clase de peligros y aventuras: planetas infestados de vampiros salvajes, descendientes de los Mayas, piratas espaciales, magos que ansían la inmortalidad, pantanos profundos, parásitos psiquicos, políticos tiránicos, Santa Claus...



No sólo me inspiró Star Trek o Doctor Who, también lo hicieron otras series y películas poco conocidas. Series como Andromeda, del creador de Star Trek, Gene Roddenberry, cuyo protagonista era el Capitán Dylan Hunt (interpretado por Kevin Sorbo, el famoso Hércules de los 90), un hombre procedente de una época utópica en la que prevalecía la paz y la harmonía en una Mancomunidad, hasta que hubo una rebelión por parte de una especie de superhombres llamados Nietzscheanos. Quedó congelado en el tiempo con su nave y fue rescatado por un grupo de piratas espaciales. Al salir del bucle temporal descubre que han pasado 200 años y que la Mancomunidad ha desaparecido. Esos piratas terminan uniéndose a él como su tripulación para ayudarle a restaurar la Mancomunidad, algo considerado como una especie de quimera.
También me ayudó un poco las míticas series animadas "El Capitán Harlock" y "Ulises 31". Ambas de origen japonés y de los 80, una década que jamás debería olvidarse. Aquellas series marcaron a toda una generación y algún día escribiré un artículo sobre alguna de ellas:
Cuando le regalé a Fanny ese cuento no tenía intención de publicarlo, pero poco tiempo después decidí hacerlo. Ella me hizo algunas críticas y decidí darle unos pequeños retoques, dándole además un aspecto un poco más estilo steampunk. Ese estilo ya lo conocía, pero no sabía lo que era, al saberlo decidí darle ese ambiente, tanto al Profesor Wells como a la nave Esperanza. Supuse que le daría un aire más psicodélico y que le convenía. Espero que guste a los lectores.












lunes, 2 de junio de 2014

Basta de corrupción

En España hemos tenido de todo éste último siglo (que aun no ha terminado): corrupción, crisis, desahucios, suicidios, despidos, recortes, disturbios… todo por culpa de los políticos y de los poderosos. Confieso que yo no soy muy entendido en lo que a política y economía se refiere, sólo soy un escritor freak. Entiendo más de cultura popular, mitologías, leyendas, ciencia ficción… No soy ningún genio, pero tampoco soy estúpido. Cada vez que veo las noticias me dan ganas de apagar la tele o de poner alguna película o episodio de Doctor Who, pero raras veces lo hago ya que de hacerlo sólo significaría que no vivo en el mundo real. Una muy querida amiga mía que ahora, por culpa nuestra actual situación, se ha visto obligada a irse al extranjero a trabajar me dijo una vez que yo tenía un modo muy peculiar de ver la realidad y yo la creo.

Soy un gran admirador de H.G. Wells. Autor de grandes novelas como La máquina del tiempo, La guerra de los mundos o La isla del Dr. Moureau. Ese hombre era muy inteligente, por no decir un genio adelantado a su época. Estaba convencido de una utopía social casi inalcanzable, en todos sus relatos dejaba claro un pequeño aviso o alguna pequeña crítica. Yo creo en esa utopía con la que soñaba, aunque admito que estamos lejos de ella, todavía. Yo escribo novelas y relatos de ciencia ficción y fantasía con el propósito de inspirar a las siguientes generaciones.

Tenemos un sistema que está podrido, porque los que están en el poder lo han corrompido, lo mismo que a la democracia, palabra cuyo significado ellos han cambiado. Desde que estamos en esta crisis la mayor parte de la población ha llegado a la conclusión de que los poderosos siempre ganan mientras nosotros perdemos, tal vez eso sea verdad en parte, pero ¿no será eso lo que quieren hacernos creer? Hacen toda clase de fechorías pero no van a la cárcel que es donde deben estar, ahí es adónde vamos nosotros por protestar, manifestarnos, conseguir comida para nuestros hijos… Según ellos, nosotros somos los malos ¿y ellos qué? Con sus sobres y sus blanqueos de dinero ¿eso les convierte en los buenos? Yo no lo creo.

Muchos no sólo perdieron sus trabajos, sus pagas y sus casas, también perdieron algo que no debían perder bajo ninguna circunstancia: la esperanza. Yo también casi pude perderla en muchas ocasiones, pero gracias a mi novia, a mis amigos, a mi familia y a la gente que veo manifestándose contra la tiranía… no la perdí del todo. Lo que todavía perdura por fortuna es el amor, la decencia, la compasión y la justicia. El amor nos une a nuestros semejantes, la decencia y la compasión nos mantienen bondadosos y la justicia no habita en un trozo de papel que dictan unos, sino en nuestros corazones. Hay quienes lo creen y quienes no ¿pero quién soy yo para discutirlo? Cada uno decide lo que es real y lo que no lo es. Todas esas cosas que nos hacen humanos y nos animan a luchar son algo que jamás podrán quitarnos mientras no les dejemos. Mientras uno esté vivo y su mente funcione correctamente puede hacer cualquier cosa.

Después de tanto tiempo protestando contra la corrupción y la impunidad de los que están en el gobierno parece ser que por fin ha aparecido gente que aun cree en la libertad. Gente que no teme mostrar sus ideales ante la sociedad aunque los califiquen de “frikis” o se les desdibuje con acusaciones sin fundamento. Me refiero a Podemos. Su líder, Pablo Iglesias, está convencido de que puede sacar nuestro país de este embrollo. Tal vez sus ideas sean un poco soñadas, pero hay que recordar que el futuro del mundo se construye mediante los sueños de hoy y ellos parecen creer en eso. Están convencidos de lo que se proponen y saben que esos payasos trajeados del PP lo único que han hecho es empobrecernos más y enriquecer a otros, de tal forma que la clase media ya casi no existe. 

Por supuesto, no todos tenemos la misma ideología, unos son más de derecha, otros sencillamente no votan. No podemos obligar a otros a que crean en algo, la gente debe decidir por ella misma, de lo contrario sí que no habría libertad. Lo que está claro es que Podemos han obtenido cinco escaños con tan sólo 4 meses de vida por algo, y es porque la gente les votó. Porque saben que necesitamos un pequeño cambio, porque ya están hartos de que sufran los niños, de que se eche a familias de su casa, de que los policías sean peleles que sólo hacen lo que les mandan mientras les pague el gobierno con nuestro dinero. Imagino que el lea esto discrepará, es libre de hacerlo pero debería plantearse ¿Qué es mejor? ¿disfrutar de una tapita de jamón serrano y un vinito mientras se disfruta del partido en el bar? ¿comprarse un coche descapotable con música a todo volumen con su sueldo de rey? ¿o levantarse, oponerse y decir que no? Tendemos a las comodidades y a decir “no es problema mío, que se las apañen como puedan, que estudien…”. Es muy fácil vivir despreocupado y ajeno a todo, pero todos estamos en el mismo barco y si se hunde todos nos ahogaremos. 

Tal vez Podemos sean utópicos, pero aun así necesitamos creer en algo, necesitamos esperanza y ellos nos la están dando. Mientras que sus oponentes, los cuales tienen un miedo de muerte, se están esforzando por destruir esa esperanza para que así todo siga tal como lo han dejado. Con este texto no estoy haciendo propaganda de nada, sólo animo a los que todavía crean en algo para que no voten en blanco, porque si no ganaran los populares por mayoría absoluta y todos nos hundiremos aun más. Es hora de cambiar y probar algo nuevo. Allons-y!

lunes, 26 de mayo de 2014

LOS ANTICUARIOS DE LUKE MANN

La historia se sitúa en Sevilla, en 1985. Hay una tienda de antigüedades en la Casa de la Moneda donde viven tres vampiros dotados de humanidad que se dedican a luchar contra el mal y a embalar y etiquetar antigüedades místicas que lo mismo las destruyen si son demasiado peligrosas o bien pueden guardarlas si les son útiles. Su líder es Luke Mann, un vampiro de 300 años, sus socios y mejores amigos (también vampiros) son Leonardo O'Toole y Violeta, y sus empleados y aliados son Amy Luna Blanca (una chamán muy poderosa), su novio Licaón (un hombre lobo), el mayordomo Conan Dalton (humano y veterano de la guerra en Corea) y Van (el novio humano de Violeta). Luke Mann lleva años buscando al vampiro que asesinó a su esposa, razón por la que creó su equipo

En esta historia, Ariel, una joven y hermosa vecina suya está poseída por un espíritu maligno que trata de apropiarse de su cuerpo completamente. Luke, enamorado de ella, tratará por todos los medios de exorcizarla. Mientras tanto les vigila Werner, el asesino de la esposa de Luke, quien obedece a su vez las órdenes un pez aun más gordo y peligroso. Mientras Luke y sus amigos tratan de encontrar un modo de salvar a Ariel se van desvelando secretos de su pasado y del posible origen de los vampiros.

Llevo 19 años trabajando en una serie literaria de fantasía y aventura, al principio quise que fuera gótica de amor (los pensamientos de un quinceañero gótico), pero con el tiempo le di otro enfoque. Quería que fuese una mezcla de ciencia ficción, fantasía, aventura y épica. Todo empezó cuando vi cómo restauraban la Real Casa de la Moneda en Sevilla, mi ciudad. Cuando la vi por dentro su interior llegó a fascinarme, pensé "si yo fuera un vampiro viviría aquí". Entonces me dije "¿por qué no?". Entonces empecé a escribir una novela sobre tres vampiros dueños de una tienda de antigüedades. Tenía muchas inspiraciones de series que había visto: Misterio Para Tres (Friday the 13th: The Series), Buffy cazavampiros, Angel y Gargoyles.
Misterio Para Tres o Viernes 13 (como era su título original) trataba de dos chicos, Micky y Ryan, que habían heredado una tienda de un tío al que no conocían, al conocer a Jack, un viejo amigo de su pariente, descubrieron que éste había vendido su alma al diablo a cambio de vender antigüedades malditas, pero que rompió el pacto y lo pagó con la muerte. Entonces supieron que ahora debían recuperar todas las cosas que su tío vendió. Una serie que solía ver con mi madre en Telecinco cuando todavía era la pantalla amiga.

¿Quién no conoce Buffy cazavapiros? Una de las mejores series de finales del siglo XX que duró 7 años y continúa en los comics. Una serie llena de ambiente gótico, magia, madurez... Aquí podian verse todo tipo de cosas: vampiros con alma, demonios gangsters, hombres lobo enamorados, brujas empollonas, robots psicopatas, políticos corruptos que hacen tratos con demonios, freaks que juegan a ser supervillanos... Todo un ejemplo.

Angel, la serie hermana de Buffy, en la que vemos las aventuras del ex novio vampiro de Buffy. Un vampiro con alma que trata de reparar todos los daños que causó en sus tiempos de maldad y que incluso teniendo alma sigue teniendo devaneos con el mal. Esta serie era diferente de Buffy, dado que era más adulta y más seria.
Y Gargoyles, esta serie de animación de Disney si que fue una fuente de inspiración. Criaturas que de dia son de piedra y de noche son guerreros que luchan contra el mal en un mundo que desconocen debido a que durmieron un letargo de mil años por un hechizo.

Saqué un poco de todas esas series y decidí explotarlo un poco hasta hacer un pequeño coctel. Confío en que esta novela en la que estoy trabajando guste al publico, lo mismo que sus demás historias que empecé a escribir cuando aun no habia terminado la primera. Disfrutadlo.





martes, 13 de mayo de 2014

Entrevista a Erik Saucedo


Hola, muy buenas a todos, soy Hannibal Hudson y a continuación voy a presentaros una entrevista a un genio entre los genios en lo que a arte y montajes se refiere. Se trata ni más ni menos de Erik Saucedo, el especialista en accesorios y el encargado del departamento de arte en el TNND Project.

Dinos, amigo Erik ¿cómo describirías tu trabajo en el TNND Project?
Buenas tardes, Hannibal, pues, a ver veamos, mi trabajo en TNND Project, creo que no hay otra manera de decirlo, y es que para mi ha sido un sueño hecho realidad, trabajar codo con codo con un equipo tan profesional, que se desvive de esa manera por sacar adelante un proyecto. Creo que no tiene otra definicion posible, cuando hace 9 años me decidí por dedicarme al mundo del Cine y Audiovisual en general, nunca pensé que me sentiría tan realizado como me estoy sintiendo con este equipo. Es sencillamente Válvulizante.


Bien dicho, amigo. ¿En qué sentido te gusta Doctor Who? ¿Como una serie más de entretenimiento? ¿o hay alguna razón filosófica? 
Doctor Who no es solo una serie de ciencia Ficción, es una forma de enseñar valores a los niños. Digamos que cuando eramos pequeños algunos teníamos el Barrio Sesamo, ya que el Doctor no había llegado para todos en este país o se desconocía su existencia, y ahora los nños de hoy tienen al Doctor, el cual les enseña muchas cosas bonitas, a apreciar las vidas ajenas y la belleza de todo. Digamos que el Doctor a parte de ser entretenimiento es algo que dicta moral.

Los que te conocemos sabemos que eres un experto en el estilo steampunk, y eso se notaba en las armas que diseñaste ¿de dónde sacas la inspiración? ¿Es muy difícil construir esas cosas?
Pues la inspiración viene dotada de la documentación, también siguiendo cánones whovians y a la vez de películas de otros estilos, como el mencionado Steampunk, digamos que el Arma de Drarek, en concreto, esta hecha inspirándose en el capitulo de la temporada 6 en el que el Doctor viaja a un pasado western un tanto influenciado por la ciencia. El resto de armas, pues podríamos ver otras inspiraciones, otro dato curioso es la pistola que lleva otro de los personajes que no deja de ser una variación del blaster de River Song, y las katanas de Kirnyl son inspiradas de un personaje de un juego de rol steamer de miniaturas. Digamos que la construcción de props no es ni fácil ni difícil, exige dedicación sobretodo, no todos se crean de cero, a veces se re-aprovechan objetos o juguetes que pueden ayudarnos a crear piezas nuevas. 

¿Qué materiales usas?
Ay, Hannibal, si te contestase a esa pregunta después me vería obligado a matarte, jajaja.

¿Montarías un negocio de ropa y accesorios steampunk?
Ya tengo ese negocio solo que actualmente esta algo parado, pero tenemos incluso tienda on-line fenixuai.weebly.com


Tú confeccionaste la réplica de la levita del 11º Doctor para Carles Quero en El día de la madre ¿qué supuso eso para ti?
La replica de la levita del Doctor supuso un mes y medio casi de estudio del vestuario, más una tirada de horas y horas haciendo pruebas de patronaje. Quizás el problema mas gordo fue localizar los tejidos, puesto que no estaban en la tienda a la que iba habitualmente, luego me coincidió que dos semanas antes de la etapa de pre-producción me tenia que mudar a mi actual casa, y bien tuve que verme obligado a trabajar en la maquina de coser a horas inhumanas, pero cuando por fin conseguí verla acabada y ya definitivamente puesta sobre Carles, fue una sensación espectacular, algo indescriptible, algo como diría Carles ¿no? ¡Geronimisimo!

¿Serías capaz de hacer un traje de Sontaran?
Un traje Sontarán, sí, supongo que sin ningún problema sería capaz aunque creo que ahora contaría con el trabajo de Aitor el de Arte, ya que es un gran escultor (shhhhh, esto no se lo digáis a él, no quiero que sepa que su labor está muy bien valorada por mi parte) y necesita de técnicas distintas para crear un vestuario así pero, sin duda sería un reto que nos encantaría poder llevar a cabo.

¿Era muy especial el episodio "El día de la madre" para ti?
Que gran pregunta. Sí, Hannibal, este último episodio, es muy especial para mi, El Dia De La Madre, es uno de esos días que son duros, que son dificiles de afrrontar para mi, pero gracias a mis compañeros de Vision Factory, y del TNND Project, se ha convertido en una fecha señalada y muy, pero que muy especial.

No me cabe la menor duda, amigo. ¿Y cómo es tu relación con los integrantes del equipo?
Pues con Sergi, Marc, Aitor, Carles y María es como si fueran no se casi mis hermanos. Los quiero porque hemos tenido momentos super especiales. Individualmente, con cada uno de ellos, ha sido y es una experiencia extraordinaria poder decir que no son solo compañeros sino que son amigos, o son casi como mi familia. Con mis compis los actores, los... Piratillas, cada uno a su manera ha sabido robarme un pedacito de corazón. ¿Sabes de esos videos tan emotivos que montan tanto Sergi como Albert, el del Makking off? pues en muchas ocasiones cierro los ojos y mi mente crea vídeos así con imágenes de recuerdos de momentos vividos con ellos, mis compañeros de arte y maquillaje, Aitor de Arte, es (no se cómo) un primo al que quieres un montón porque te ayuda a salir de situaciones difíciles, y a vivir otras muy divertidas, en ocasiones a meterte en algún que otro pequeño lío, aunque de estos últimos creo que aun no se a dado el caso. Marta, es mi niña peque, es muy especial y la quiero mucho porque sabe organizar un poco el desajuste que hay en mi coco, siempre esta ahí en momentos chungos y de estrés, y luego le entran rabietas repentinas pero sabe como robarte el corazón o darte un abrazo en momentos clave. Marcos, digamos que es como ese tío que todos acabamos teniendo que tiene ideas super geniales y sabe ingeniarselas de cualquier manera para que una pequeña idea (por pequeñina que sea) se convierta en algo super genial y super espectacular. Y bueno, digamos que es genial trabajar codo con codo con gente así incluso con Cesc Biener. 

Si viajaras con el Doctor en la TARDIS ¿a dónde te gustaría ir?
Si viajara con el Doctor en la TARDIS iría a buscar a mi madre para enseñarle todo lo que estoy haciendo ahora con estas personas tan maravillosas, ya que ella me apoyó desde el primer día que le dije «mamá, quiero dedicarme al cine». La verdad es que sería espectacular verla dedicarme una vez más una de esas sonrisas que hacían que se iluminase toda la habitación. Por eso es tan especial para mi este minisodio, por que aunque ella no murió sola, no puedo evitar pensar que siempre pude haber sido un mejor hijo, y siempre tendré la espinita de pensar que nunca llegué a demostrarle todo lo que la quería.

No te creas eso, seguramente dondequiera que esté estará viendo lo que haces, estará sonriendo y se sentirá orgullosa de ti, seguro que para ella eres el hijo modelo. Muchas gracias, amigo Erik. Espero que hagas muchas más cosas en este campo.


viernes, 11 de abril de 2014

DOCTOR WHO - El zoo cósmico




Amanecía en Londres. Clara se levantó de la cama. Era sábado y no tenía que trabajar de niñera, Angie y Artie se fueron de viaje con su padre. Se preparó el desayuno, se duchó, leyó un poco de “Cae el verano” de Amelia Williams…Hizo un montón de cosas más antes de que viniera el Doctor para irse de viaje con él en su TARDIS. El Señor del Tiempo se retrasaba. Aun tenía en su cabeza lo que vio en la línea de tiempo personal del Doctor, los recuerdos eran difusos, pero lo recordaba un poco. “La chica imposible”, así la llamaba él. Todavía recordaba a esa encarnación olvidada que estaba de espaldas, entendió que ese debió ser el que causó la destrucción del planeta del Doctor y puso fin a aquella cruenta guerra. Se puso una gabardina marrón y salió fuera para esperar a ver la cabina azul. Hacía fresco.
— Pero ¿dónde se habrá metido? — preguntó ella impaciente.
De pronto apareció una luz enorme que la cegó. Llegaron dos hombres amortajados y con cascos que la agarraron y le inyectaron algo en el cuello. Los ojos marrones de Clara empezaron a cerrarse por el efecto causado del tranquilizante. Aquellos hombres la cogieron y desaparecieron por teletransporte.
1000 años en el futuro…
Una especie de campo. Casi todo calcinado y devastado. Había robots tirados por el suelo y destruidos y gente disparándose la una a la otra desde barricadas. No paraban de disparar. El líder de un bando era Randden Quch y el del otro se hacía llamar Yento, que en el idioma de su pueblo, Amanto, significaba “soberano”. Llevaban meses en guerra y no paraban de matarse mutuamente. 
— ¡Disparad a matar! ¡No tengáis piedad! — exclamó Randden.
— ¡Ya les habéis oído! ¡Quieren matarnos! — le imitó Yento.
— ¡Tenemos que acabar con ellos antes de que nos aniquilen! — siguió Randden.
En ese momento, oyeron un ruido muy extraño, pero eso no paró el fuego. Siguieron atacándose los unos a los otros. Luego se asomó una especie de vara con una luz verde que zumbaba. Las armas dejaron de funcionarles.
— ¿Qué ha ocurrido? — preguntó Randden.
— ¿Y tú lo preguntas? ¡Lo ha hecho tú! — le acusó Yento.
— ¿Yo? ¡Por supuesto que no! Siempre me estás culpando de todo.
— ¡Lo hago porque es verdad!
— ¡No lo es!
— ¡Sí lo es!
— ¡No lo es!
— ¡Sí lo es!
— Oh, por favor, dejad ya de pelearos — dijo un hombre alto y sonriente.
— ¿Se puede saber quién es usted? — preguntó Yento.
— Soy el Doctor.
Aquel individuo estrafalario vestía al estilo victoriano, con una levita morada, un chalequillo negro y una pajarita negra con lunares blancos. Se colocó entre ambos bandos. Ellos no tenían ni idea de quién era, sin embargo Yento creyó que ese hombre estaba loco al ponerse en medio de una guerra y por un momento olvidó que las armas no funcionaban. Le apuntó.
— De acuerdo, apuntadme si eso os tranquiliza, pero yo no apuntaría con un arma inofensiva… bueno, una vez lo hice ¿o fueron dos? Ya ni me acuerdo, son mil doscientos años o mil cuatrocientos ¿Quién los cuenta?
— ¿Qué hace usted aquí? — preguntó Randden.
— Yo, nada, sencillamente pasaba por aquí con mi nave y vi esta nave, la cual, si me lo permitís, es fascinante… de clase turística ¿verdad? No ha cambiado nada — dijo el Doctor pasando su destornillador sónico —.Tiene un sistema medioambiental básico alimentado por energía nova extraída de las estrellas…energía lo suficientemente potente como para crear un medio ambiente artificial con campos incluidos. Claro que ahora esta nave está baja de energía porque la habéis empleado como combustible para vuestras armas. Sin embargo estos campos están algo descuidados. Calcinados, diría yo… ¿por qué?
— ¡Eso no le importa! — exclamó Yento —.¡Estamos en guerra!
— En guerra ¿eh?
— Sí, y usted nos ha interrumpido desactivando nuestras armas — siguió Randden.
— ¿Y a qué se debe esta guerra?
— Por el poder, él lo quiere — explicó Randden.
— ¡Porque me pertenece! Él no debió cedértelo todo, debió dármelo a mí todo.
— No pudo ¿cómo tengo que decírtelo?
— Yo iba a reclamar lo que es mío y ese hombre ridículo desactiva nuestras armas.
— Sí, claro, no lo dudo ¡pero…! ¡pero…! ¿Habéis pensado en quién sale dañado en vuestro fuego cruzado?
— Nadie — dijeron los dos a la vez.
— Mirad a vuestro alrededor — dijo el Doctor señalando —.Habéis devastado los campos, quemado las plantas y habéis matado a algunos animales, sin mencionar los que morirán porque no tendrán de qué alimentarse. Y todo ¿por qué? Yo os lo diré. Porque unos niños que no se entendían entre ellos y uno especialmente envidioso quería la nave de papá.
Randden y Yento se quedaron callados. Sus ojos miraron hacia abajo como si sintieran vergüenza. El Doctor se acercó a Yento con la mirada de un padre furioso y avergonzado. Había dado en el clavo, aquellos dos eran hermanos y uno había heredado la nave de su padre, sin embargo el otro la quería y estaba dispuesto a matar a su hermano para conseguirla, pero no pensó que en su descabellado e inmaduro plan podría haber destruido aquello por lo que luchaba.
— Dime…Wyndrum Quch ¿Qué crees que diría tu padre si te viera ahora? Que por cierto, le conocí antes de que nacierais.
— ¿Le…conociste? — preguntó dejando resbalar una lágrima de su ojo.
— Mardrom Quch ¿cómo olvidarle? — dijo el Doctor dirigiéndose a continuación a Randden —.Era un genio, un verdadero genio, ahora sé que yo le ayudé a construir esto, no le revelé todos los secretos pero me vi tentado a hacerlo porque estaba delante de una mente privilegiada, lo que hice fue ayudarle a salvar a su pueblo del ya destruido Amanto.
— ¿Tú le ayudaste? — preguntó Randden —.Creo recordar que solía hablar de un doctor con una bufanda larga y un sombrero que vino acompañado por una chica salvaje y un perro robot.
— Era yo. No sabía cómo salvar a toda su gente de la destrucción inminente, de modo que Leela le propuso que por qué no huían en una nave, lo cual no era posible para poder llevarlos a todos, de modo que yo le propuse otra cosa mediante un tipo de tecnología que pude facilitarle, de ese modo debió de crear esta arca, yo no estuve cuando lo hizo. Todo lo que hizo fue para mantener vivo su origen.
— Pero yo también era hijo suyo. Debería haberme cedido a mí la nave.
— Esta nave es gigantesca. Podríamos capitanearla los dos — sugirió Randden.
— Eso es un comienzo — sonrió el Doctor.
— Pero ¿cómo lo haremos? Hemos gastado la energía de la nave en las armas — dijo Wyndrum.
— Ahí podría intentar ayudaros. Aunque tardaré un poco — dijo el Doctor mirando su reloj —.Clara tendrá que esperarme.
En otra parte…
Los dos hombres amortajados se materializaron en lo que parecía ser una nave espacial. Llevaban a Clara de las manos y los pies. Ella seguía dormida por el tranquilizante. La llevaron hasta lo que parecía ser la sala de un trono. Los ojos naranja del hombre del trono se intensificaron. Parecía estar muy contento.
— Estupendo. Llevadla al zoo.
Los hombres cogieron a Clara otra vez. Abrieron una especie de trampilla y la echaron por ella. Mientras se deslizaba por un tobogán iba recuperando la consciencia, cuando llegó al final cayó de cara hasta un barrizal gigantesco. Se levantó del barro como pudo. Escupió el que le había entrado en la boca al caer. Estaba completamente marrón, apenas se la podía distinguir de lo embarrada. No veía nada pero captó un olor bastante fuerte y desagradable, parecía azufre y algo descompuesto. Se limpió como pudo los ojos con sus dedos embarrados y vio que estaba en algo parecido a una ciénaga. Hacía mucho calor.
— ¿Dónde estoy? Como apesta aquí. Y me acabo de duchar.
Se puso de pie. Trató de inspeccionar la zona para ver si podía encontrar una salida. Sin embargo, tal como veía el panorama, no parecía haber ninguna. Deseaba que el Doctor estuviera ahí para ayudarla, sin embargo no tenía ni idea de cómo iba a poder contactar con él. Oyó una especie de rugido. Sus ojos se intensificaron. De repente, aquel hedor que parecía proceder del barro con el que estaba cubierta era algo diferente comparado con el que captó cerca. 
— Vaya, parece que hay algo por aquí que huele peor que yo ahora mismo.
Parecía que algo respiraba cerca de ella. Se dio la vuelta y había una especie de criatura enorme que parecía un hipopótamo. Ese animal le espiró encima un montón de aire haciendo que todo su barro se le secara. Salió corriendo para buscar un refugio y el animal le persiguió.
— ¡Tranquilo… me gustan los animales! — decía Clara mientras corría —.Especialmente los… lo que quiera que seas… espero que seas vegetariano…además, yo no sé bien…¡estoy malísima!
Al final se tropezó con una rama en el suelo. Ella trató de apartarse arrastrándose. Todavía le costaba ver bien con todo ese barro en su cara. Ya no sabía qué hacer. Tenía miedo. Aquel animal abrió la boca.
— ¡Por favor, no me comas! ¡Creo que tengo chocolate en mi bolsillo si lo quieres!
El animal lo que hizo fue pasarle su desmedida y pringosa lengua por su cara. Su cara estaba limpia, pero se quedó petrificada al mismo tiempo que babeada. Sus ojos marrones estaban intensificados por el miedo y por el asco de la cantidad de baba que le había dejado en la cara.
— Ugh.
Clara se levantó y notó que aquel animal parecía amistoso. Como una especie de perro gigante sin pelo. Lo acarició. Buscó en su bolsillo la chocolatina y se la dio. La criatura volvió a lamerle la cara. Ella se sentía asqueada, pero al mismo tiempo notaba que la estaba limpiando. Ella trataba de apartarlo mientras aguantaba el olor desagradable de su aliento.
— Vale, para ya… Dime, no sabrás de alguna salida por aquí ¿verdad? — le dijo Clara al animal —.Ya imagino que no, si así fuera ya te hubieras escapado. De todos modos parece que sólo hay animales y barro hediondo aquí.
— No del todo — dijo una voz madura.
Clara se volvió y observó a un hombre de piel amarilla y con mucho pelo. Aquel individuo se acercó a ella. Al principio le asustó, pero al verle le pareció inofensivo.
— ¿Quién eres? — le preguntó Clara.
— Me llamo Tetduxx. Soy de Waranda ¿y tú?
— Clara. Soy de la Tierra.
— ¿De la Tierra? Vaya, parece que quiere completar su colección.
— ¿Colección? ¿Quién?
— Estamos en un zoo. Lord Xing captura especies primitivas o con apariencia de serlo para coleccionarlas.
— ¿Primitivas?
— Sí, bueno, los humanos seguís pareciendo algo primitivos. Con vuestras guerras y vuestras estupideces.
— Ya veremos quién es el estúpido, lo que debemos hacer es tratar de salir de aquí.
— No hay salida.
— Un buen amigo mío me enseñó que siempre hay una salida.
— Caemos por esa rampa, luego sólo nos queda permanecer aquí y hasta morir de viejos, lo cual, en mi caso, no tardará en ocurrir.
— Ni por asomo. Vamos a darle una lección a ese Lord Xing. Así que sólo pudimos entrar por esa rampa ¿no?
— Sí.
— Bien, pues por ahí saldremos.
— Pero ¿cómo?
— Con la ayuda de nuestro amiguito — señaló Clara al animal.
Clara y Tetduxx subieron al lomo de aquella criatura y se dirigieron al barrizal donde cayó. Vio el tobogán y trató de alcanzarlo poniéndose de pie. Tetduxx trató de ayudarla a subir, pero seguía muy alto. Clara cayó al barro otra vez.
— Pero bueno. A este paso terminaré siendo del color de mis ojos.
Tetduxx la ayudó a subir otra vez. Esta vez el animal se levantó un poco más y así Clara pudo alcanzar el borde. Le tendió la mano a Tetduxx y éste, con mucho esfuerzo, consiguió subir. Luego intentaron subir como pudieron. Era difícil, dado que resbalaba. Más de una vez cayeron al fango.
— Es inútil, Clara. No podemos huir de este zoológico. Formamos parte de su colección.
— Espera… colección…creo que ya lo tengo. Coge todas esas ramas.
— ¿Para qué? — preguntó Tetdux.
— Tú hazlo. En momentos como este quisiera que el Doctor estuviera aquí.
1000 años en el futuro...
La nave de Randden y Wyndrum Quch estaba siendo bombardeada. La sala de control estaba algo destartalada y desordenada. El Doctor, que se había quitado su levita e iba remangado, trataba de arreglar los micrófonos.
— ¡Menudo momento para atacarnos los Cybermen!
— ¡Y con las defensas desactivadas! ¡Doctor, deberíamos usar las armas para defendernos! — exclamó Randden.
— ¡Os digo que no! — ordenó el Señor del Tiempo —.Muy bien, ahora callaos. ¡Oídme bien, cabezas de metal sin corazón! ¡Tenéis una oportunidad para marcharos y retroceder! ¡Si no lo hacéis será cosa vuestra!
«Tus palabras son irrelevantes. Amenazas sin fundamento. Todos los que están a bordo de la nave serán mejorados.»
— ¡En serio, os lo advierto, no os acerquéis! ¡Soy el Doctor, me conocéis! ¡Sabéis que no uso mis palabras a la ligera! ¡Maldita sea! Se ha cortado la comunicación…
La Cybernave se aproximaba a ellos. El Doctor y los dos hermanos miraban por la pantalla. Por el suelo de la sala de control estaban desperdigadas todas las armas que cargaron con la energía nova para aquella guerra absurda que iniciaron. Todo el arsenal tenía muchos cables conectados a los sistemas. El Doctor pasó el destornillador sónico por los mandos de la nave. Randden y Wyndrumm observaban con asombro, aunque sin entender nada. En ese momento las luces de la nave volvieron a funcionar como debían. La nave empezó a brillar y de ella salió una onda expansiva que desintegró la Cybernave.
— Se lo advertí y no me hicieron caso — dijo el Doctor.
— ¿Qué has hecho? — preguntó Wyndrumm.
— Devolví toda la energía nova de las armas a la nave. Al reactivarlo la nave expulsó toda la contaminación con una onda expansiva, esa onda destruyó a los Cybermen.
— Bien hecho, Doctor, eres un genio — le felicitó Randden.
— Pero todavía no sé cómo vamos a compartir el gobierno de esta nave.
— Espero que Clara esté haciendo un soufflé, esto va a durar — suspiró el Doctor.


 En otra parte…
Los dos hombres amortajados dormían mientras estaban delante de las pantallas de vigilancia del zoo de su amo. Roncaban como cerdos. En ese momento sonó una alarma y los dos despertaron de golpe. Era la alarma de incendios. Corrieron a avisar a su amo.
— ¡Amo! ¡Hay fuego en el zoo!
— ¡Deprisa! ¡Tenéis que salvar a los especímenes!
— ¡Enseguida! — exclamaron al unísono.
Los dos guardias corrieron con extintores. Abrieron la puerta del zoológico y entraron. En ese momento sintieron temblores. Era como si hubiera un terremoto, cosa que sería imposible dado que estaban en una nave. Entonces vieron que todos los animales y personas venían hacia ellos, liderados por una Clara Oswald bien embarrada montada a lomo del animal que parecía un hipopótamo. Se quitaron de en medio para que no los aplastasen. Las otras personas que estaban presas los cogieron y les inyectaron sus propios tranquilizantes. El coleccionista sentía el mismo temblor. Clara y el animal llegaron al salón del trono y su “dueño” estaba asustado.
— ¿Qué…qué pasa? ¿No…os gusta el sitio que os preparé?
— Mírame ¿crees por casualidad que me gusta una ciénaga maloliente donde hace un calor tremendo? ¡¿Quién te crees que eres para capturar personas y animales y coleccionarlos en un zoológico?!
— Bueno…yo…me sentía solo…
— ¿Que te sentías solo? ¡Pues cómprate un perro!
Aquel hombre empezó a llorar. Clara se calmó por un momento. El hombre lloraba como un niño. A continuación, el animal se acercó y trató de consolarlo dándole un lametón enorme. Clara empezó a ver las cosas claras. Ella se sentó a su lado y le puso la mano en el hombro.
— ¿Qué edad tienes?
— Diez — respondió el hombre.
— ¿Diez? Pareces tener cuarenta.
— No me digas eso. Entonces ya seré un anciano.
— ¿Cómo te llamas?
— Vendru. Mis padres murieron el año pasado. Me dejaron una cuantiosa cantidad de dinero. Pero no me contenta. Quiero compañía. Entonces pensé en coger gente de sus planetas y tenerlos en mi zoo particular para así no sentirme solo.
— ¿Y no pensaste que les estabas privando de su libertad?
— No.
— He cuidado a muchos niños como tú, Vendru. La mayoría perdieron a su madre o a su padre y lo que mejor les contentaba era tener una mascota. En otros casos se les regala un videojuego o algún juguete, claro que aquello sólo eran placeres materiales. ¿No tienes novia?
— ¡Aun soy joven!
— Sí…ya lo he notado…pero necesitarás amigos…
— No tengo ningún amigo.
— Bueno, eso tiene solución. Mira, parece que a Lester le gustas.
— ¿Lester?
— Sí así le he llamado. No sé qué clase de animal es, de modo que opté por ponerle un nombre. Y yo también puedo ser tu amiga.
— ¿De verdad?
— Sí, Vendru — sonrió Clara.
Clara abrazó a ese niño. Lester le dio otro lametón a Vendru. Clara se rió al verlo. A continuación ella también recibió un beso húmedo de aquel animal cariñoso. Todos los demás prisioneros vinieron con la intención de darle una lección.
— ¡Dejadlo! ¡No le hagáis nada! — ordenó Clara.
— ¿Por qué? — preguntó Tetduxx
— Porque no es más que un niño. Se sentía solo. Pero ahora nos llevará a todos a casa ¿verdad, Vendru?
— No puedo.
— ¿Cómo? ¿Por qué? — preguntó Clara.
— Porque me quedaré solo otra vez — respondió Vendru abrazando a Lester.
— A Lester le has gustado. ¿Por qué no te lo quedas?
— Sí… ¡Sí! Podría hacerlo.
— Bueno, y ahora llévanos a casa — dijo Tetduxx.
— Muy bien, ahora mismo. Tocad esa pantalla. El escáner notará vuestro origen y os tele transportará a vuestros planetas.
— Gracias — le dijo Clara.
— No, gracias a ti, Clara. Siempre serás una buena amiga.
Clara le dio un último abrazo a Vendru y Lester le propinó un último lametón húmedo a su cara enlodada. Le estrechó la mano a Tetduxx, quien después tocó la pantalla y desapareció. Cuando ya no quedaba nadie, Clara tocó la pantalla y se encontró instantáneamente en su casa. En aquel preciso momento oyó llegar la TARDIS. Corrió hasta la cabina azul. De ahí salió el Doctor sin la levita y con algunos tiznes. 
— ¡No veas lo que me ha pasado! — dijeron al unísono hasta que se miraron —.¿Qué te ha pasado? Tú primero.
— Yo estuve ayudando a dos hermanos a compartir una nave que les dejó su padre, un viejo conocido mío, en herencia.
— Y yo estuve en un zoo espacial que pertenecía a un hombre de diez años de edad. No veas cuánto barro había ahí, además apesta y creo que se me ha secado en la ropa y la piel. Me cuesta quitármelo.
— Esto…Clara…aunque hace juego con tus ojos, no sé cómo decírtelo, pero me parece que no es barro.
— ¿No me estarás diciendo que…? — preguntó ella con los ojos intensos.
— Sí…
— Dime que tienes un jabón especial.
— Sí… en la TARDIS…
— ¡Con permiso! — corrió Clara.
— ¡Ten cuidado! ¡No me ensucies nada!
El Doctor cerró la puerta de la TARDIS y sonrió. Luego apretó el acelerador atómico y empezó a reírse a carcajadas. La TARDIS desapareció de su lugar y entró en el vórtice del tiempo.

En otro lugar…
Vendru estaba jugando con Lester en la nave. Parecía más feliz que antes. En ese momento se apagaron todas las luces. Se oyó un ruido parecido al de la TARDIS, pero sonaba de otra forma. Vendru se asustó. Entonces las puertas del salón del trono se abrieron y la sombra de una mujer estaba allí.
— ¿Quién eres? ¿qué quieres? — preguntó Vendru.
Aquella mujer les miró con malicia a él y a Lester. Luego se carcajeó como una loca. Sus ojos parecían verdes azulados, tenía mirada despiadada y su cara parecía la de una mujer madura.
¿FIN?